martes, 1 de junio de 2010

Sobre Prostitución...

¿ESTO?

¿ESTO OTRO?
¿O QUÉ?


Hoy día 1 de Junio hemos tratado los temas de prostitución y de ámbitos carcelarios. Me arriesgo hoy a escribir desde aquí y no desde un documento aparte porque hoy no voy a recoger la información que nos han dado, ya me he cansado de esa dinámica y creo que será un soplo de aire, tomar otras medidas.


El tema de la prostitución, es uno de los que me ha obligado a darle varias y muchas vueltas, y que sin embargo no me ha permitido llegar a conclusiones finales, certeras y cerradas, aun habiendo estudiado el tema con alguna profundidad en trabajos previos, de todos modos procuraré aportar mi visión al respecto.



Desde luego el gran debate que tanto se oye hoy sobre Abolir, Regular o Legalizar, para mí es mera hipocresía, ralentizar el tiempo de actuación. Yo pienso que los tres no deben ni tienen por qué ir separados, o ¿es que el estado no emplea todas las posturas cuando considera oportuno?


Para mí ser una mujer prostituta es una mujer con una profesión que a elección o no esta ejerciendo en un momento determinado de su vida. Lo que desde luego no acepto es que se obligue a las mujeres u hombres a ejercerla, ni mucho menos apoyo la insensibilidad de las condiciones en que están siendo tratadas muchas de ellas.


De nada sirve decir todo esto si no establecemos una diferenciación de los tipos de prostitución. A saber: existen más de cinco tipos de prostitución, así lo demuestro en un trabajo previo el cual podeis consultar si os parece oportuno. De estas, algunas me parecen personas totalmente dignas (en contraposición a la propuesta de la prostitución como una profesión indigna), que incluso disfrutan y saben disfrutar de su oficio. Mujeres mayores viudas que disponen de clientes fijos, amigos tras muchos años de servicio o no, que ofrecen su trabajo a cambio de dinero, como todos, y que además según testimonios disfrutan de ello puesto que incluso existe confianza. Mujeres jóvenes que disfrutan del juego sensual y sexual, que reciben caros "sueldos" por su exibición, mujeres que disfrutan de ser vistas y alagadas y algunas que adoran el vicio y la intensidad de la vida (prostitución de lujo, prostitución visual). Por su puesto del otro lado están las niñas, jóvenes y no tan jóvenes que no desean en su interior realizar trabajos tan costosos a nivel emocional y físico para ellas, mujeres que no se encuentran en situaciones habitables, mujeres al borde de la desesperación que optan por un camino, el único que encuetran o el que se les presenta delante, mujeres que no saben qué hacer, que son engañadas por un amor, etc.

Hay miles de motivos por los que la prostitución hoy día es verdaderamente dañina para todos: para el cliente porque sabe que está cometiendo un delito, una infracción moral, una mala acción; para el proxeneta porque sabe que retiene vidas y se lucra de la privación de libertad y de la infelicidad de otras personas; para la sociedad porque nos duele ver cómo cada día oimos que alguien murió, que alguna mujer fue violada, porque nuestros ojos ven y nuestros oidos oyen las voces de todo aquel que se encuentra dentro y fuera de este círulo; para la propia mujer trabajadora, que sufre y padece la rabia de un mundo incomunicado; para todos.

Y parecerá contradictorio mi diálogo, pues no, realmente lo que pretende es aportar ambas visiones que aunque verdaderamente sea más común la segunda, es cierto que la primera existe. Con lo que, retomando el comienzo del escrito, puedo pensar que es una profesión apta, que puede ser primero legalizada y a la vez que regulada, para que ya no sea tabú, para que no haga daño a la moral de quien la ejerce y quien la consume de buena manera, para que deje de estar escondida, para que se actúe de forma institucionalizada y eficaz, para que no quede como algo indeseable y se considere la realidad.



Porque la sociedad la rechaza sin conocerla, porque desconoce lo que hay, porque, a diferencia de las condiciones de un obrero sin acné o sin casco se lucha contra la empresa, aquí no hay nadie que rehibindique condiciones laborales, porque es una profesión más y que no dejará de serlo, al menos no si se intenta reprimir, porque lo oculto e ilegal mueve las malas almas y allí se agrupan y recluyen (tal y como hablaré a continuación en ámbitos de prisiones),

porque sin aceptar nunca podremos actuar.

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